¡LARGA VIDA A LOS GUACHINCHES!
Bienvenido a este blog, un lugar donde mi sueño es poder compartir con ustedes mi opinión sobre gastronomía en Canarias, contarles los planes y aventuras que vivo en nuestro querido archipiélago y, por qué no, un poquito de chisme gastronómico e incluso alguna que otra indignación que quizás no tiene sentido expresar tan abiertamente en mi otra red social @recomiendame.unsitio
Por eso, esta primera entrada del blog está destinada a uno de mis temas favoritos: la autenticidad de los guachinches.
El origen de los guachinches se remonta a los siglos XIX y XX, cuando los viticultores de la isla necesitaban dar salida al excedente de vino producido en sus bodegas. Para vender ese vino directamente al consumidor, abrían de forma temporal espacios en sus propias viviendas, patios, garajes o bodegas, donde los visitantes podían degustarlo.
Con el tiempo, para acompañar el vino, comenzaron a servirse algunos platos caseros elaborados por la propia familia. Eran recetas sencillas, tradicionales y contundentes, pensadas para complementar la experiencia y no para convertirse en el principal atractivo del negocio. Muchas de esas recetas siguen estando presentes hoy en las pizarras de los guachinches más auténticos: garbanzas compuestas, bichillo con papas, escaldón de gofio, carne fiesta, queso asado o costillas con papas.
Hasta aquí, todo bien.
El problema es que, en los últimos años, la palabra "guachinche" se ha convertido en una de las más buscadas por turistas y visitantes que llegan a Tenerife. Y eso ha provocado que cada vez más establecimientos quieran asociarse a esa imagen de autenticidad, tradición y cocina casera, sin cumplir con prácticamente ninguna de los requisitos.
Llamar guachinche a cualquier local donde sirvan carne fiesta y papas arrugadas es como llamar bodega a cualquier supermercado que venda vino. Si perdemos esa diferencia, terminaremos perdiendo también parte de la identidad de una tradición gastronómica única en Canarias.
Por eso, si durante tu próxima visita a Tenerife quieres asegurarte de que estás entrando en un guachinche de verdad y no en un restaurante de comida canaria que se apropia de ese nombre, aquí tienes algunas pistas que yo siempre suelo comprobar:
- Deben servir vino de su propia cosecha.
- El menú es reducido y gira en torno a unos pocos platos tradicionales.
- El vino es el auténtico protagonista: no hay cerveza ni otro tipo de bebidas, ni siquiera café.
- Normalmente están ubicados dentro de la propia casa de la familia.
- De postre solo puede haber algo muy muy clásico como tarta de la abuela o galleta con queso blanco fresco y membrillo.
- Abren únicamente de forma temporal: normalmente hasta agotar sus existencias de vino.
- Habrá un cartel con una “V” en su entrada, el distintivo oficial que identifica a los establecimientos reconocidos como guachinches.
Y aunque todos los restaurantes de comida canaria puedan ser opciones maravillosas, creo que merece la pena seguir llamando a cada cosa por su nombre para proteger una de las tradiciones gastronómicas más auténticas que nos quedan en Tenerife.
Así que, aquí te dejo una propuesta de mis guachinches favoritos y que ya han pasado mi filtro (y el de mi padre, que es la persona que conozco que más sabe de guachinches): todos los guachinches en Tenerife.